BIODIVERSIDAD DE MONTAÑA | NUEVA PUBLICACIÓN

Los Andes, un gran refugio mundial de biodiversidad alpina.

Un estudio global publicado en Nature Communications revela que la riqueza biológica de las altas montañas no sigue un patrón simple con la latitud y destaca a los Andes neotropicales entre las regiones alpinas más diversas del planeta.


La vida por encima del límite de los árboles

Las cumbres y mesetas situadas por encima del límite superior del bosque parecen ambientes extremos: temperaturas bajas, fuertes vientos, alta radiación y estaciones de crecimiento muy breves. Sin embargo, están lejos de ser desiertos biológicos. El bioma alpino ocupa alrededor del 3 % de la superficie terrestre y alberga comunidades únicas, adaptadas a condiciones que pocas especies pueden tolerar.

¿Cómo se distribuye esa diversidad entre las grandes montañas del mundo? Para responder esta pregunta, un equipo internacional integró información de plantas vasculares, mamíferos, aves y reptiles en 32 sistemas montañosos. El estudio combinó mapas de distribución con rangos altitudinales y, como componente clave, la revisión de especialistas con experiencia directa en cada región.

Una superficie pequeña, una diversidad enorme
En el bioma alpino viven al menos 2.165 especies de vertebrados: 1.173 aves, 711 mamíferos y 281 reptiles. Además, el estudio identificó 14.649 especies de plantas vasculares en las regiones analizadas.

Los Andes sobresalen en el mapa global

Los resultados muestran un mosaico de “puntos calientes” y “puntos fríos” de biodiversidad, y no una disminución uniforme desde los trópicos hacia los polos. Los ecosistemas alpinos neotropicales de los Andes se destacan de manera consistente por su elevada riqueza, tanto cuando se consideran todas las especies presentes en la alta montaña como cuando el análisis se restringe a las especialistas alpinas.

En contraste, varias regiones templadas —entre ellas los Alpes europeos y las tierras altas del norte de Europa— albergan menos especies de las esperadas para su superficie alpina. Esto indica que compartir condiciones frías no conduce necesariamente a comunidades semejantes. La historia geológica, la forma y conectividad del paisaje y la dinámica de los climas pasados también dejaron huellas profundas.

Especialistas con distribuciones muy restringidas

El equipo reconoció 360 vertebrados especialistas alpinos: especies estrechamente asociadas a los ambientes ubicados por encima del límite del bosque. El 91 % de ellas se registra en un solo sistema montañoso. Entre las plantas, 2.554 especies fueron clasificadas como especialistas y el 70 % se encuentra en una única región de las consideradas.

Esta concentración geográfica vuelve a muchas especies particularmente sensibles. Frente al calentamiento global, las poblaciones de alta montaña pueden desplazarse hacia cotas mayores, pero ese recorrido tiene un límite físico: cerca de las cumbres, el hábitat disponible se reduce. Por eso, conocer qué cordilleras concentran especies únicas es fundamental para definir prioridades de conservación ajustadas a cada región.

Conocimiento local para una pregunta global

La investigación fue liderada por Lotta Schultz y Suzette G. A. Flantua, investigadoras de la Universidad de Bergen, Noruega, y reunió a especialistas de numerosos países y sistemas montañosos.

La participación de especialistas regionales permitió corregir y refinar la información altitudinal, una dimensión que los mapas globales no siempre representan adecuadamente. La Dra. Agustina Novillo, investigadora del CONICET en el Instituto de Biodiversidad Neotropical (IBN), participó en la validación de los datos y en el desarrollo del manuscrito, aportando conocimiento sobre los mamíferos andinos.

Esta colaboración internacional produjo una base de datos abierta y comparable que podrá actualizarse y combinarse con proyecciones climáticas, cambios en el uso del suelo y evaluaciones del riesgo de extinción. Así, el trabajo no solo describe dónde se concentra hoy la biodiversidad alpina: también ofrece una línea de base para anticipar qué ecosistemas podrían quedar más expuestos en el futuro.

Una nueva mirada sobre las montañas

La principal conclusión es clara: no existe una única regla capaz de explicar la biodiversidad de todas las altas montañas. Los Andes, por su compleja historia y topografía, emergen como refugios y escenarios de diversificación excepcionales. Protegerlos exige reconocer esa singularidad y fortalecer el conocimiento generado en cada territorio.

Publicación

Schultz, L., Mottl, O., Pacheco-Riaño, L. C. et al. (2026). 
Contrasting patterns of alpine biodiversity across mountains and taxa worldwide. 
Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-026-75210-6